DÃas antes de su investidura, el sector de las finanzas ya habÃa comenzado a presionar al nuevo Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Para el sector de las finanzas y todas las entidades de los Estados Unidos no están siendo buenos tiempos, pero sà tiempos de cambios. Las empresas norteamericanas continúan en un letargo de paralización de actividades de mercado, muchas de ellas con una falta de liquidez que comienza a ponerlas en serios apuros, y todo esto con los inversores pisando los talones de sus cuentas e informes desde Wall Street.
Son muchos los bancos que han comenzado a llamar al nuevo Presidente de los Estados Unidos para exigir que tome medidas, los analistas consideran que serÃa conveniente que estudiara las estrategias que durante los últimos dÃas Reino Unido ha tomado decisión de aplicar.
Sin embargo muchos economistas consideran que seguir otorgando ayudas a “cadáveres” financieros gigantescos podrÃa perjudicar seriamente la actividad mercantil, y con ello comprometer el futuro de numerosas empresas - sobre todo financieras - que podrÃan ejercer un mejor papel que estos gigantes en el futuro.
Mientras los analistas continúan apostando por jornadas bursátiles en las que los beneficios afloran, los datos reales muestran que las caÃdas siguen siendo mayoritarias y nada parece que hará cambiar la situación. Apenas en los inicios del 2009, la mayorÃa de las empresas norteamericanas han perdido más de un punto porcentual en sus cotizaciones en el mes de enero.

















































