
El presidente electo de EE UU, Barack Obama, prometió ayer, al comunicar a los principales integrantes de su equipo económico, que la prioridad de sus primeros dÃas de Gobierno será la aprobación de un “gran paquete de estÃmulo”, una gigantesca inyección de dinero público en infraestructuras y servicios sociales, que permita remontar una crisis que calificó “de proporciones históricas”.
Obama no pretendió precisar la cantidad exacta de ese paquete ni otros detalles del plan, pero pidió al nuevo Congreso, que iniciará sus funciones el próximo 6 de enero, que se ponga aceleradamente a la discusión de esa propuesta para que el presidente la pueda firmar en cuanto llegue a la Casa Blanca, el 20 de enero.
El presidente electo aseguró que la urgencia es tal que “no se puede perder ni un minuto”, y anticipó que en las próximas semanas se irán conociendo algunos ingredientes de esa iniciativa, que pretende atajar tanto el origen de la crisis actual, la explosión de las hipotecas basura, como sus secuelas, el desplome de la actividad económica.
“Ahora nuestra economÃa está atrapada en un cÃrculo vicioso: la tempestad en Wall Street obliga a apretarse el cinturón a las familias y a las empresas, y en la medida en que éstas consumen menos los conflictos en los mercados financieros se hacen más profundos”, aseguró.
Obama no restó ningún dramatismo a la situación actual. Advirtió que “si no se actúa con prontitud y acierto, el año próximo se perderán millones de puestos de trabajo”. Reconoció que “no existen atajos ni soluciones fáciles” para el caos generado. Y alertó de que “es posible que la economÃa aún se ponga peor antes de ponerse mejor”. “La recuperación no será inmediata”, pronosticó.
El próximo presidente exhibió, no obstante, plena confianza en que su Administración será capaz de sacar esta situación adelante. El primer intento será el de un multimillonario paquete de estÃmulo, que diferentes economistas y expertos calculan entre los 500.000 y los 700.000 millones de dólares (entre 388.000 y 543.000 millones de euros), una cantidad parecido a lo que ha costado hasta en este momento la guerra de Irak. Si a esa cifra se suma lo que esta Administración está gastando ya en el rescate de Wall Street (otros 700.000 millones de dólares), queda una cantidad en torno al billón y medio de dólares, que aún puede ser sólo una primera parte de lo que este paÃs tenga que dedicar a desarrollar frente a esta verdadera hecatombe.
La elaboración de esta inyección de inversión pública es la primera tarea encargada por el presidente electo al equipo económico anunciado ayer. Por encima de todos, Timothy Geithner, próximo secretario del Tesoro. Junto a él, formados ayer a las espaldas de Obama en una conferencia de prensa en Chicago, Larry Summers, que estará al frente del Consejo Económico Nacional; Christina Romer, que ocupará la presidencia del Consejo de Asesores Económicos, y Melody Barnes, que dirigirá la Oficina de PolÃtica Doméstica.
Geithner, actual presidente de la Reserva Federal de Nueva York, aporta, entre otras muchas cosas, su larga experiencia en el manejo de crisis financieras. Gran conocedor de Wall Street, sabe desde en este momento mismo qué bancos están bien y cuáles están mal, en qué negocios vale la pena poner dinero y cuáles están debido a quebrados irremediablemente -¿en qué lado quedará la industria del automóvil?-. Va a ser el secretario del Tesoro con la chequera más generosa desde la Segunda Guerra Mundial y además el más poderoso desde asà pues.
Summers, ex secretario del Tesoro, suma su autoridad como una de las mejores cabezas económicas del paÃs. No le queda muy a la zaga Christina Romer, una profesora de Berkeley, que probablemente es la mayor experta nacional en la Gran Depresión, un conocimiento muy útil en estos tiempos. Barnes, actual vicepresidenta del Centro para el Progreso de América, pone el acento social en este equipo. Se encargará de incluir entre las prioridades económicas las necesidades en materia de educación, salud o combate a la pobreza.
Obama destacó ayer, entre algunas de las virtudes que se le reconocen a Geithner, su conocimiento del mundo. “La realidad”, recordó, “es que la crisis económica a la que hacemos frente no es sólo una crisis americana, es una crisis mundial y precisaremos acercarnos a otros paÃses para conseguir una respuesta internacional”. Al próximo secretario le van a parecer, por tanto, muy útiles sus conocimientos de mandarÃn y el recuerdo de sus años vividos en China e India.
Pero el presidente electo puso especial acento en el hecho de que Geithner haya trabajado con éxito tanto para Gobiernos republicanos como demócratas. “Si queremos salir adelante, tenemos que olvidar las divisiones partidistas y trabajar juntos”, indicó.
Los nombramientos anunciados ayer, que probablemente se ampliarán en los próximos dÃas con los de Peter Orszag como director de la Oficina de Presupuesto, y Bill Richardson, como secretario de Comercio, confirman el tono centrista que Obama está imponiendo en su Administración.
Tanto Geithner como Summers pueden ser considerados como seguidores de la lÃnea marcada por James Rubin, otro ex secretario del Tesoro, que representa la visión del ala económica liberal dentro del Partido Demócrata. Obama comentó ayer, a ese respecto, que, aunque la prioridad en este momento es el estÃmulo económico, mantiene la ambición de bajar impuestos y equilibrar el déficit público a medio plazo.
Fuente: elpais.com
















































