Tras las revisiones que el ejecutivo de la República Popular China realizó sobre los ejercicios económicos en 2007, se re definieron los datos, que finalmente han quedado establecidos en un crecimiento del 13 por ciento, muy por encima de los datos provisionales del 11,9 que las autoridades chinas habían declarado con anterioridad.
Con estos datos, China ha superado ya a Alemania como tercera potencia económica a nivel mundial, y únicamente tiene por encima a Japón y los Estados Unidos. Todos estos cambios todavía no terminan de ser asimilados por la población, asimilada a la forma de vida de la época de Mao, mayoritariamente campesina, sin embargo cada vez más los ciudadanos toman la decisión de mudarse a las ciudades, en donde la industria se abre paso, a pesar del período difícil que en la actualidad el gigante asiático está atravesando a causa de la crisis económica mundial.
Estos datos refuerzan el significado y la influencia a nivel global que los países emergentes están protagonizando desde hace unas pocas décadas. Nadie duda a estas alturas de que China será tenida muy en cuenta en el futuro a la hora de tomar decisiones sobre globalización o nuevas estructuras y reformas en el ámbito de la economía de mercado.
Sin embargo los analistas consideran que para el año 2009 el crecimiento de China se verá considerablemente disminuido, rondando el 8 por ciento, según las últimas previsiones. Sin embargo, teniendo en cuenta el fuerte golpe que han recibido los países más desarrollados en todo el mundo, el país asiático seguirá creciendo muy por encima del resto, y contribuirá sin duda a la mejora en el crecimiento a nivel mundial y con ello a la salida de la crisis.
Todos los economistas coinciden en señalar que a medio plazo China seguirá creciendo muy por encima del resto de países, sin embargo comienza a aflorar un problema de difícil solución, que es el rápido envejecimiento de la población y los costos que ello podría tener en el medio ambiente.
Pese a los espectaculares datos de crecimiento de PIB y de mercado, China sigue siendo un país relativamente pobre. Según las estadísticas del Banco Mundial del año 2007, la renta per cápita se sitúa apenas sobrepasa los 4.000 euros, dejando al ciudadano medio chino con un poder adquisitivo mucho menor que, por ejemplo, el de un egipcio, un salvadoreño o un armenio.
















































