La economÃa alemana no termina de recuperarse y absorbe todos los problemas que la crisis conlleva, esta vez sobre todo los de las exportaciones, que cayeron considerablemente en el último trimestre, lo que hizo que la locomotora europea decreciera en un 2 por ciento.
El PIB alemán consiguió seguir creciendo en un 1,3 por ciento durante todo el año 2008, una cifra pequeña similar a la media de los paÃses de la Zona Euro, que consiguió servir de máscara para ocultar los pésimos datos de finales de año. En total las cifras quedan muy lejos de las del año anterior 2007, cuando obtuvo un crecimiento del 2,5 por ciento. A partir del tercer trimestre del 2008 la economÃa alemana ya estaba oficialmente en recesión.
Y es que la base del crecimiento alemán durante los últimos años, sobre todo a partir de la última década, se habÃa basado sobre todo en las exportaciones netas, por eso durante el último trimestre del 2008 el crecimiento se vió considerablemente reducido en relación a ejercicios anteriores, según explican los expertos.
Sin embargo no todo son malas noticias. El consumo consiguió aumentar un 1 por ciento a partir del tercer trimestre, un dato extraño en un paÃs muy conocido por la desconfianza de los consumidores en tiempos de crisis. Esto puede deberse sobre todo a los costos más bajos en productos del sector energético, a causa de la bajada del petróleo en todo el mundo.
Pese a las reticencias que inicialmente mostró, el gobierno alemán finalmente tomó la decisión de inyectar 50 mil millones de euros en dos años, con el objetivo de acabar con la caÃda de la demanda de productos, inyectando más consumo. De esta manera, el plan del gobierno incluye una inversión en nuevas infraestucturas, ayudas sociales para familias y personas que tengan niños a su cargo, y ayudas especÃficas para la poderosa industria automovilÃstica germana.
















































