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Mientras que en España hay una intensa ola de frÃo, con bajas temperaturas y nevadas intensas, en Buenos Aires, Argentina, el calor ingresó en su primer mes de verano y vacaciones. Y la crisis financiera se hizo presente. ¿Por qué?
Porque el estallido de la crisis financiera internacional, el aumento de los precios de los alimentos, el reciente incremento en las tarifas de servicios públicos como la luz, y las subas en el transporte, obligaron a los porteños a prescindir de sus vacaciones.
Ante esto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, presidido por el ingeniero Mauricio Macri, ordenó la creación de dos playas para aquellos ciudadanos que deberán habitar la ciudad bajo temperaturas de entre 29 y 35 grados. El detalle es que la Ciudad de Buenos Aires no cuenta con salida al mar, no tiene playas –las más cercanas están a 3 horas de viaje- y asà nació esta alternativa, basada en casos como las playas artificiales del Rio Sena.
En dos puntos de la ciudad –una en el norte, otra en el sur- el Gobierno porteño creó playas de entre 50 y 200 metros cuadrados de arena, con sombrillas, sillas, duchas públicas y puestos de comida y bebida, con vistas al RÃo de la Plata y a un espejo de agua.
La particularidad es que en ambas plazas artificiales está terminantemente prohibido bañarse en sus aguas debido a la contaminación que poseen. En principio, se trata sólo de una acción del Gobierno para alentar a quienes no podrán tomar vacaciones debido a sus altos costos. La crisis ha llegado para quedarse… todo el verano.
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